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UN PLACER DE ACCIDENTE
TRADUCCION DE MYFRIENDSFEET.COM POR LAMEPIES
Tengo 36 años y soy el prototipo de hombre italiano, mi nombre es Mauro. Vivo en Roma, en un pequeño apartamento cerca del centro de la ciudad. Realmente me gustan los pies masculinos y podría hacer cualquier cosa por conseguirlos. Nadie ha sabido nunca de mi perversión o del hecho que soy gay... de hecho he tenido varias novias en el pasado. Novias de las que yo siempre acababa aburriendo.
El 24 de Junio de 2000, tuve un accidente de coche. Fue de noche - sobre las 3:15 - cuando regresaba a casa después de pasar la noche bebiendo abundantemente con unos amigos. Me paré al encenderse la luz roja. En la discoteca en la que estuvimos por la noche mis amigos y yo, había visto a un chico que bailaba descalzo sobre una mesa. Mientras pensaba en él, la luz cambió a verde y me disponía a continuar con mi coche cuando de repente, un coche atravesaba el cruce (cuando tenía el semáforo en rojo para él) y no paró. Nos chocamos. Después de comprobar que estaba bien, salí de mi coche y fui a ver si el otro conductor estaba también bien. Salió de el un hombre que tendría cerca de mi edad.
- ¿Estas bien? - pregunté. No respondió, así que empecé a ponerme nervioso. Entonces me miró con sus ojos negros. Con su pelo igualmente negro, era más alto que yo (Yo mido 1,80 y el mediría cerca de 1,85) y también tenía el cuerpo mas fornido que el mío.
- ¿Que diablos has hecho? me pregunto con un tono muy arrogante.
- Yo tenía la luz verde y tu debías hacer el stop, le respondí.
Él lo negó con la cabeza y dijo: "¡Eres un jodido estúpido!, yo había invadido el cruce y tu debías esperar". - Ahora yo estaba furioso.
- Eso no es así... de hecho tu coche chocó al mío, y cuando a mi se me puso en verde, no había ningún coche en el cruce.
Él caminó hacia mi.. calzaba sandalias, pantalón corto banco y camisa azul. Sus pies eran realmente grandes y bonitos y las uñas de sus pies brillaban en la noche. Sus velludas piernas eran demasiado atractivas y tenía un cuerpo muy guapo. Cuando estaba frente a mi dijo: "Tengo razón". Su voz muy masculina completo el espectáculo tan sexi. Yo estaba disfrutando, y su arrogancia lo convertían en un dios para mi.
Mis vaqueros comenzaron a hincharse, pero no creo que lo notó.
No podía resistirlo, pero el hecho de tener que pagar la falta de otro me hizo decir: "Pienso que has debido beber mucho, para pensar que tienes razón. ¿Por qué no llamamos a la policía y que ellos decidan quien tiene razón y quien no?".
Los dedos de sus pies empezaron a moverse nerviosamente y en un segundo rasgó su camisa y quedó con su torso desnudo. Lo que veía era el Edén... un hermoso cuerpo masculino frente a mi a una distancia muy corta. Mi boca empezó a salivar y mi polla creció saliendose de mis calzoncillos.
Me puso encima una de sus grandes y viriles manos, cogiendome de la camiseta, "Vas a decir que yo tengo razón, o sino vas a recibir unas buenas patadas en tu culo, cobarde de mierda".
Me sentí honrado al ser llamado cobarde de mierda por un verdadero hombre, pero empecé a sentir miedo, y mi cuerpo comenzó a temblar demasiado rápido. Él debió haber visto mi cara y me dejó caer al suelo. Pude tener el honor de ver sus hermosos pies de cerca, y oler el aroma que desprendían sus chanclas. ¡Que hombre!.
Lo miré y le supliqué: "¡No me haga daño por favor!".
Con una sonrisa arrogante me dijo: "Jódete repugnante gusano".
Sus "dulces" palabras me hicieron sentir en el cielo, totalmente sometido a un hermoso amo y humillado a sus "poéticas palabras". Él se giró y tuve la posibilidad de ver sus talones divinos. Caminó hacia su coche y entró en él. Yo quedé de rodillas temblando de miedo y al mismo tiempo lleno de satisfacción.
De repente salió de su coche con una hoja en la mano y regresó, "¡Ahora levantate! que vas a certificar tu culpa.
Obedecí su orden y me levanté. "¿Que culpa? Ya entendí la lección. No voy a pagar tu seguro".
Sonrió y dijo: "Si, en verdad la culpa es tuya. Así que tu seguro va a pagar".
Si yo admitía que la culpa era mía, mi seguro me subiría las tasas, "Ambos sabemos que la culpa es tuya y te estoy diciendo que no te voy a pagar el seguro..."
Me golpeó con su mano derecha mi cara y la apretó. Me dolía un montón ya que tenía demasiada fuerza. ¡Era muy fuerte!. Entre sus dedos vi el musculoso brazo que me torturaba, y disfruté con aquel dolor. ¡Se que que estaba en rojo, pero como soy más fuerte has de rendirte a mi. Si no te romperé en mil pedazos. Firma que eres culpable, cobarde de mierda.
Liberó mi cara y volvió a poner la mano en mi cabeza, dandome fuertes palmadas. Me sentí esclavizado, y rápidamente cogí la pluma y firme la hoja que me daba. Cuando termine me quitó la hoja y la leyó. Dirigí la vista al suelo, hacia sus pies, y disfruté de este momento de humillación. Me encantaría lamer sus hermosos y masculinos pies, sintiendo su aroma en mi boca.
- ¡Disculpeme señor! -Dije- disculpeme por el tiempo que ha perdido por mi incompetencia conduciendo.
Me puso de rodillas otra vez. miro hacía abajo, a mis ojos y comenzó a reír, "Pobre cobarde de mierda, finalmente has aprendido la lección. Merecerías una patada en la cara.
Mi mente estaba en otro mundo, pensando en sus hermosos dedos y dije: "Si es lo que merezco...
Me miró y con un tono muy masculino me dijo: ¡Ve a casa perro! ¡ Vete a casa porque podrías terminar en el hospital!.
Me había llamado perro... humillandome tanto que francamente, quería ser pateado por mi hermoso nuevo amo.
- Si es lo que merezco, debo ser pateado.
Sonrió y dijo: "Si te doy una patada en la cara, podrías ir a casa después de un largo sueño.
Yo miraba fijamente a sus pies, estaba de rodillas... y mi polla estaba muy caliente.
- Yo no te mataría, así que quitaré primero mi chancla. Dijo con arrogancia.
Estaba otra vez en el cielo, un hombre verdadero desnudaba su pie... su divino pie... de su sandalia para patear mi cara. Daba gracias a Dios por ello.
Vi su pie desnudo en el suelo, era demasiado hermoso para mi. En ese momento la saliva se excitaba en mi boca.
De repente, después de un grito como de judo, sentí un gran dolor como no había sentido jamás en mi vida, y perdí el conocimiento.
Cuando recobré el conocimiento me encontré en el hospital. Alguien me levó allí. Una hora después el doctor me pregunto sobre lo ocurrido aquella noche. Yo le dije:
- Tuve un accidente la noche pasada. Fue mi culpa. El caballero del otro coche fue muy atento y me pregunto si quería ir al hospital, respondí que si, y firmé mi culpa para su seguro. Tres minutos después regresé a mi coche... y me sentí tan mal que empecé a golpear mi cabeza con el volante. Estaba loco y pare mi coche en medio de la calle. Salí del coche y no puedo recordar nada más.
El Doctor me miró con incredulidad. "Has estado conduciendo con unas copas de más, chico.
Tocando mi cara, sentía el dolor que "El Dios" me había infligido. "Es mi culpa", dije.