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CESAR y ANDRES

Cuando terminé mi bachillerato, me radique en la ciudad de Cali, donde hice algunos estudios de tecnico en Sistemas e Ingles.  Me ubiqué a vivir en una casa compartida con dos estudiantes de la region de la Costa colombiana. Se llamaban CESAR y ANDRES. Eran demasiado altivos, orgullosos y atléticos, pues vivian jugando Futbol, basquet, boleibol, piscina y otros deportes.

En un principio acostumbraban jugarme bromas porque me tenían algo de bronca por ser "cachaco" como nos dicen los de la costa a los del interior. Pero yo trate de ganarme la amistad de ello, de a poco, bebiendo ron con ellos, y compartiendo otros gustos.

Cesar tenía 170 de estatura, sus pies talla 40 y sus dedos eran bien formados, (comenzando por su dedo gordo que era mas grande que los demás y los otros lo seguian parejamente mas pequeños) sin embargo no tenía nada de puente o arco.  Tenía pies planos.  El estudiaba psicología. Andres si era mucho mas alto que Cesar (185cm)  y tenía sus pies talla 43. muy acordes a su estatura.  Sus dedos de los pies eran largos y el dedo gordo del pie era un poco màs pequeño que el segundo.  To muchas veces me distraía observando los pies de ellos que muchas veces en la casa se mantenían descalsos o en sandalias de playa. Como una de las estrategias que yo tengo para disimular el gusto por los pies de mis amigos es fingir asco frente a ellos.  Y claro, esta vez me salio de perlas. Pues muchas veces notaban que cuando se quitaban los zapatos o las medias, yo me tapaba la nariz.   Pero mi observación hacia sus pies era demasiada, tanto que supongo que Cesar lo habrà notado. Ya que a los dos meses de yo convivir con ellos, sucedio algo extraño.

Estabamos todos dormidos, como yo compartía mi alcoba con Cesar, y el dormía en la cama superior del camarote, me despertè a las tres de la mañana, porque sentí algo extraño. Efectivamente Cesar estaba de pie frente a mi cama y con su pie sobre mi pecho. Yo no esperaba eso, por lo que me agarre a pelear con el, pero sin utilizar toda mi fuerza, dejándome vencer facilmente de el, y dejàndome derribar al suelo para que el tuviera mayor control y dominio sobre mi. Entonces en cuanto estube en el suelo, el se parò sobre mi pecho con los dedos hacia mi cuello, dando un leve giro que roso con ellos mi cara.

El se sentó en mi cama y dejò sus pies sobre mi cuerpo, yo disimulaba estar cansado, y no oponía mucha resistencia. Entonces el me dijo que de ahora en adelante yo iba a ser su esclavo. Yo le dije que si estaba loco, que yo no iba a ser esclavo de nadie, pero en el fondo eso lo deseaba mas que nunca.  Entonces el me dijo poniendo un pie sobre mi pene que por cierto estaba de lo mas duro y grande. Eso lo veremos.  Entonces el se subió a su cama y se acostó a dormir y yo también hice lo mismo, pero con una sensacion latente que no pude aguantarme màs y me tube que masturbar, recordando ese momento y sus palabras.

Al otro día todo trascurrio normal, como si nada hubiere pasado. Entonces y aprovechaba para que cada que tubieramos una peleea o una discución, nos fueramos a los golpes y así, facilmente me dejaba vencer de el, y el me dominaba facilmente con sus pies sobre mi cuerpo. Y cuando el me quería obligar a algo, bien sea entregarle el control remoto del TV o dejar que sintonizara la radio donde el quería, nos ibamos a esos agarrones, amenazàndome él, cuando ya me tenía casi vencido, que si no cedía a lo que el me decía o pedía perdón, me metía los dedos de los pies en la boca. Como debía disimular, aunque era lo que mas deseaba, cedía y me daba por vencido, o aparentaba que quedaba tendido en el suelo boca abajo frente a el, cansado de luchar y oponer resistencia, dandole motivo para que dijera que era bueno ver a otro hombre postrado a sus pies.

Esas eran palabras que me alegraban y me motivaban para seguirle con su juego. Al ser evidente que cada que discutiamos y nos ibamos a los golpes, el me ganaba, yo ya no me enfrentaba a el, sino que le retrocedía como si le implorara que no me castigara, y hacía lo posible para tropezar y caer al suelo, donde quedaba a merced de él. El apenas se reía y me decía "tu eres masoquista" como yo no tenía muy claro lo que esa palabra connotaba, pues, poco le prestaba atención. Un día en una de nuestras peleasl me dijo: De ahora en adelantre No voy a utilizar escalera para subir a mi cama, sino que tu vas a ser mi escalera, así que acuestate en tu cama y prepárate porque voy a subir a mi cama.  Yo me acosté en mi cama y me puse de espaldas para que el se subiera. Puso su pie derecho sobre mi espàlda y el otro sobre mi cabeza. Yo no pronucnié ninguna palabra al respecto, entonces  cuando el se subío del todo, me dijo, debes de estar pendiente cuando me vaya a bajar. Espero que no tengamos problemas.

Luego otro de los condiciones que el me puso es que yo debía arreglar siempre la piesa, secarle los pies despues de que el se bañe, echarle el talco, ponerle las medias y los zapatos y siempre de rodillas frente a el.  Ademàs quitarselos por la noche al igual que las medias.  Yo no podía volver a usar el escritorio de la pieza, y siempre que el fuera a estudiar, yo debía estar en el suelo para el descansar los pies sobre mi estómago, y aunque muchass veces sin darse cuenta, me ponía un pie sobre los genitales o sobre la cara. Al principìo yo se lo retiraba, pero como el era quien ponía las condiciones, yo no debía hacer muchos reclamos.

Un día, yo le escondí un calcetín de los que el se iba a poner, sn son de charla, entonces saco de mi escaparate la camisa mas nueva que yo tenía y me amenzó con pintrarla de aerosol y me dijo, si no me lo traía la media, me despidiera de mi camisa.  Yo viendo que las cosas eran tan en serio, le trajesu calcetín.  Y me dijo: pongamelos.  Yo se los iba a poner, pero el me dijo, espere. Y llamó a Andres y le dijo que mirara. Entonces me dijo, pongame los calcetines y los zapatos. Yo avergonzado, me arrodille en frente suyo y le comence a calzar. El otro se quedó pasmado de la risa y dijo, a o sea que el es tu esclavo? César le contesto, y tienes que verlo por la noche cuando me acuesto, su cara me sirve de escalera para subir a la cama.

Entonces Andres le dijo, así que a ti también te gusta tener esclavos. y le dijo que cuando el vivió en una residencia en Cartagena también tuvo un esclavo al que utilizaba como alfombrilla y escalera para subir y bajar de su cama. Entonces se me acercó, se quitó su sandalias y me empujo con el pie en el pècho hacia elsuel y luego me piso el cuello. Me estaba axfisiando. Entonces mi AMO CESAR, me puso su pie sobre el pene que estaba por cierto bastante inflado, e hizo bastate presión hasta que me hizo estallar.

Ya no habían secretos entre nosotros tres y la costumbre de ahí en adelante es que cada que ellos bebían o veían televisión, yo debía estar en el suelo como una alfombra cargando sus pies sobre mi cuerpo sin camisa. Y hasta resistiendolos cuando se les daba por pararse sobre mi estomago, mi cara.y pene. Fue un año en el que viví muchas esperiencias con ellos. Ya luego comenzaron a amarrarme al piso de los muebles y me tiraban agua, saltaban desde una silla a mi estomago, utilizandome como escalera para subir a la silla y cuando ya se emborrachaban, me masturbaban con los dedos de los pies. Una vez, me amarraron los testiculos de una cuerda y mientras me hacían la masturbación con los dedos de los pies, me halaban de la cuerda. No se esos costeños de a donde se ingeniaron tanta deliciosa maldad conmigo.

Esta historia continuará.