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Historia de Carlos y Roberto

Carlos

Todo empezó como un simple juego inocente,no me había percatado hasta entonces del enorme atractivo y fascinación que unos simples pies masculinos significaban para mí. Nos encontrabamos Roberto y yo en mi casa y decidímos matar el tiempo con un simple juego de cartas, se trataba de sacar la carta mas alta y quien lo consiguiera le pedía al otro que hiciera lo que se le antojara. Debo reconocer que mi amigo para ese tipo de juegos es un tipo muy imaginativo y morboso, no cae en lo mas fácil y vulgar. Cuando llevabámos un rato de juego y ante una mala carta por mi parte se le ocurrió pedirme que le quitara sus zapatos y los oliera, era la primera vez que hacía tal cosa,llevaba unos zapatos de piel negra,limpios y olian como nuevos,me precisó que mi nariz debía dirigirse al interior de los mismos y fué cuando aprecié ese olor especial y sugerente que empezó a despertar en mí una nueva sensación de excitación.

En una siguiente orden suya me pidió que le quitara lentamente sus calcetines,debía eso sí quitárselos con mi boca, así pués mis dientes sujetaron el extremo de unos calcetines estilo ejecutivo,oscuros y semitransparentes que dejaban ver dentro de ellos unos pies fuertes,bien formados,cuiados y límpios. Se los quité lentamente,saboreando el momento ,su sabor y recibiendo un olor que me embriagaba,me excitaba como pocas veces. Según el calcetin iba desprendiendóse de sus cuidados pies los iba introduciendo en mi boca,estaban ligeramente húmedos, pero era una humedad límpia,embriagadora.

El siguiente paso fué invitarle a hacer conmigo exáctamente lo mismo.Yo llevaba unos calcetines deportivos, blancos,y unas zapatillas deportivas de una marca bien conocida. Esa tarde había estado haciendo deporte y mis pies estaban mas húmedos que los suyos.

Una vez quitados nuestros respectivos calcetines nos centramos en observar detenidamente nuestros pies, sus dedos uno a uno, sin prisas, un reconocimiento minucioso, su forma su olor su tacto y su gusto.
Estuvimos así un buen rato, defícil de precisar porque ambos estabámos entusiasmados ante lo que teníamos en nuestras manos, nuestros labios, nuestras lenguas.

Fué todo un placer y un juego que luego derivó en untar con un sinfín de ricos condimentos, un poco de nata, un poco de helado, humedecerlos con la cerveza que estábamos tomando, y que combinada con el mismo sabor de esos pies le daba un gusto tan especial y excitante.

Desde entonces cuido yo de sus pies y él de los mios. Sólo yo le recorto una a una sus uñas, los limpio, los visto con todo tipo de calcetines sugerentes, los unto con mil ingredientes.

Descubrímos a través de ese juego el poder de la erótica de nuestros pies y desde entonces mis pies son adorados como los suyos, cuidados con esmero y por supuesto saboreados el uno por el otro.

Tenemos nuestro propio botín a base de fotografías bien seleccionadas de muchachos y hombres mostrando sus pies. Una coleccion de calcetines de compañeros de gimnasio o equipo que en su momento dejaron esa prenda en vestuarios y se encontarron leugo con un par diferente.Y una selección de videos imagenes concretas de diferentes pèliculas en las que tanto sea un hombre como una mujer saborean con sus labios con su lengua unos pies masculinos, es todo un placer verlos.
Y nada mas esa es mi historia.
 

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