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Continua mi martirio (Segunda parte de la Historia en el Bachillerato)
Esta es una historia real del autor de esta pàgina, luis cano, quien fue el protagonista.

Antes de Continuar quiero darles una contextualizaciòn de como era mi colegio. Era una casona grande antigua, con piscina, cancha de micro futbol y una instituciòn masculina, donde los sacerdotes se fijaban mucho en las caras de los alumnos para recibirlos.  Quizà yo era el mas feo de todos, pero a la vez era el consentido de los sacerdotes y profesores por ser el de mejores notas academicas. Lo que me hacìa tener enemistad con muchos compañeros, por considerarme el sapo y soplón del internado.

Si leiste la historia En el bachillerato te habràs dado cuenta que yo ya tenìa una rutina obligada para los dìas viernes en la tarde. Despuès de la Cena, los profesores y sacerdotes que cuidaban el internado salieron para sus respectivas casas a pasar el fin de semana.  El vigilante que quedaba cuidando el colegio se mantenìa en la porterìa y absolutamente para nada iba a las residencias, excepto si sonaba al alarma.  Pero mucho peor aùn, porque ademàs de quedar solo con mis diez compañeros de alcoba, estaban los de 9 y 10 que sumados eran unos 18, pues el colegio por ser internado eran solo grupos de 7 a 13 alumnos por grado. entonces se iniciò mi tormento porque ya cuando estabamos solos, me condujeron entre uno de ellos llamado Jeison, y Roberto a donde Edwin y Alexander que se encontraban en el dormitorio, ambos sentados en una cama.  Mis apresores me tomaron, me amarraron las manos a la espalda y me hicieron arrodillar en el suelo.  Entonces fue cuando ALexander me dijo, a partir de ahora usted nos va a llamar a todos por el nombre pero tiene que anteponernos la palabra AMO, entendido. Yo solo le dije que por favor no me fueran a golpear.  Entonces Edwin, sacò su pie y me piso los testìculos diciendo que acà los unicos que daban las ordenes eran ellos, y luego me dio una patada en el pecho.
Entonces Frank me dijo. luis quitele los zapatos a Alexander y luego siga con todos nosotros. De inmediato me agache y comence a descalzar a cada uno de los diez amos que yo tenìa, entonces cuando lleguè a donde uno de ellos llamado Alejandro, dijo: esperenme un momento y salio de la habitaciòn, mientras tanto los que ya habìa descalzado comenzaron a ponerme los pies encime de mi cuerpo que me encontraba arrodillado frente a ALex y Edwin. Entonces Fredy y Camilo me empujaron con sus pies en mi espalda y me hicieron bajar la cabeza hasta los pies de ellos que ya estaban descalzos. Entonces Jeisson y Miguel no esperaron màs y me voltearon boca arriba, empujandome con sus pies y Miguel que era bastante pesado, me amenazaba con pararse en mi cabeza, pero solo me arrimaba los pies a la nariz y boca, sin hacer contacto.  Pero Jeisson si se paro con sus dos pies sobre mi estòmago y mi cara, y me daba golpes fuertes descargàndo las plantas de los pies sobre mi cuerpo.  Asì pasaron diez minutos, cuando llegò ALejandro, y para aparente tristeza mìa, no llegò solo sino con otros cinco jovenes muy amigos mìos(tres de10 grado: John, Luis y Camilo y dos de noveno grado: Felipe y Fabio).

Entonces ellos al verme en la humillante posiciòn se agarraron a reir y a decirme que me tenìan como a un perro que era. Entonces Edwin les dijo que bienvenidos a la fiesta y los invitò a que se quitaran los zapatos y las medias y ¡adelante!.

Asì procedieron, entonces Luis y John, que fueron los que primero se descalzaron sus zapatos Forchet, iniciaron, primero Luis, paràndose sobre mi estòmago y John dandome patadas en el suelo, mientras su parcero estaba parado en mi barriga, al perder el equilibrio Luis cayo, pero no quiso volver a subir, entonces John siguò con sus pies ponièndolos de a uno en mi cuerpo, pero sin subirse del todo, sino haciendo una pequeña presiòn, entonces su primo Jeisson le dijo, hagale, sin compasiòn asì como yo. Y se paro Jeisson sobre mi estomago.  John era muy amigo mio y quiza le daba pesar verme en esa posiciòn, pero por ocasiones anteriores el podia sospechar que no estaba sufriendo, pues me veia observando sus pies en la piscina, en el camerino, cuando estaba en chanclas, o en las duchas. (pero eso serà una historia diferente, ya que con sus pies antes habìa tenido experiencia) y cuando Jeisson se bajò al suelo, John se paro en mi estòmago hasta que perdio el equilibrio.
Asì estuvieron todos paràndose de a uno y de a dos, sobre mi cuerpo, hasta que perdìan en equilibrio y caìan. Pero al no quedar satisfechos,  me daban un fuerte patadòn en el estòmgao.

Entonces se armaron un reto, de que los tenìa que resistir a cada uno dos minutos, o si nò, me tendrìan que someter a un castigo. Entonces me amarraron como la vez pasada, al piso entre dos camas y se turnaron de a uno para pararse sobre mi estòmago, Primero lo hizò Luis F., John y Camilo de decimo grado, Luego Fabio y Felipe de noveno grado, pues eran los invitados de honor. Luego Alexander, Edwin, Roberto, Jeisson, Camilo, Miguel, Bernardo y ALejandro, Fredy y Frank por ùltimo.

La condiciòn de mi prueba era que tenìa que resisitirlos a todos sin dejarlos caer y que si me retoricìa o los dejaba caer, mi castigo iba a ser peor.  Como era obvio yo no iba a resistir a todos esos muchachos, pues al pararse sobre mi estomago, se caìn porque pòr el desespero yo me retorcìa.

Entonces vino mi castigo que fue determinado por un juicio donde el juez era Bernardo.  Me dejaron tendido donde estaba amarrado por ellos, y Bernardo se sentò en una silla en medio de las dos camas con los pies sobre mi cabeza, en la siguiente posiciòn.  Sus talones tapaban mis ojos y sus dedos de los pies estaban justamente sobre mi boca. A su derecha en una cama estaban Alexander, John, Luis F. (estos tres con sus pies en mi pecho y mi estomago) y Camilo de mi grupo (con sus pies sobre mi ingle), Roberto y Miguel (con sus pies sobre mis piernas), al otro lado del juez, estaba Fabio y Felipe de noveno grado y Camilo el de Decimo (con suspies en mi pecho y estomago), Edwin y Jeisson con sus pies, debatièndose por quien me los pondrìa en el pene, al parecer en cuanto el uno quitaba su pie de ahì, el otro lo ponìa y pues hacìan presiòn sobre el cuando enterraban sus dedos de los pies sobre el, al parecer esto lo hacìan disimuladamente,  y pues tampoco nadie se percataba de ello. Luego a su lado Fredy y Frank que al parecer se percataban de lo que hacìan Edwin y Jeisson  y en cuanto tenìan oportunidad tambien estiraban su pie, para hacer lo mismo, al igual que Camilo el de mi grupo.

Empezò el juicio con todos los protocolos, excepto que yo tuviese abogado de defensa. Solo un juez, dos acusadores que eran Alexander y Edwin y 12 jurados.  Cada que el juez pedìa orden en la sala, lo hacìa  golpeando mi cara con sus pies, y lo mismo para protestar quien estuviera en la banca, pues me golpeaba con sus pies, desde donde estuviera sentado.  A quien se le daba la palabra se le abrìa campo y pues corrian sus pies para que pasara al estrado que era mi estomago y mi pecho, sin embargo quienes estaban sentados no me quitaban del todo los pies de encima, sino que los dejaban a un lado.  Cada uno de los jurados hizo de testigo y por tal motivo todos pasaron al estrado, excepto el juez que estaba presidiendo la corte. Solo se puso de pie sobre mi cabeza para iniciar el juicio.

Es obvio que no fuera a salir inocente, por lo que me fue dictada la sentencia. Culpable. y mi castigo era ser crucificado en una cruz que habìa en la cancha. Me llevaron a las tres de la mañana y con las manos atadas en la espalda me condujeron hasta que hallà me colgaron de la cruz, me amarraron como a un cristo y me comenzaron a gozar. Entonces dijo Edwin: faltaron los azotes, a lo que todos dijeron que en realidad faltaron, entonces fueron en busca de una soga y me comenzaron a azotar. Entre todos hicieron la fila y me dieron de a dos latigazos. Recibi treinta azotes.  No muy duros, pero la posiciòn en la que estaba me hizo desmayar. Pues llevaba 25 minutos colgado. Entonces se asustaron mucho, me bajaron, me llevaron a mi cama, me acostaron y me dejaron por esa noche.

La rutina de resistir a los 10 amigos de mi cuarto y a los otros 5 de los otros cuartos, fue muy frecuente cada ocho dìas.

Aca termina este capitulo de esta historia.

Espero recibir los comentarios de esta historia en mi correo electrònico.
 

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