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En el Bachillerato. (historia real)
autor y protagonista: luis cano

Cuando tenìa unos  16 años le pedì a mis padres que me matricularan en un colegio interno, donde conviviría con muchas amistades.  En el colegio, era donde dormìamos, comìamos y pasabamos la mayor parte de nuestro tiempo.  Recuerdo compañeros muy especiales, y mas que todo las experiencias con ellos y sus magnìficos pies.

Como lo he dicho antes, he tenido que disimular con mis amigos el gusto por sus pies, ya que esto no es normal, para lo cual yo mostraba desagrado contra ellos cuando se quitaban los zapatos de futbol o los tenis despues de hacer deporte.  Provocàndolos al decirles que me molesta su mal olor de los pies.  A lo que ellos reaccionan contra mi inmediatamente.  Como yo no era de la simpatìa de muchos, entonces su reaccion era tirarmen el balon o lo que fuera para quemarmen o golpearme.

Lo que nunca me imaginé fue que un viernes por la noche cuando los sacerdotes que administraban el colegio ya se habían ido para sus casas y no amanecían y sólo estaba un celador interno, el cual nos cuidaba, se fue a ver peliculas a la sala de los padres. Y no se percataría de lo que sucediera en las habitaciones de los estudiantes.

Entonces fui tomado por diez de mis compañeros, liderados por dos de ellos (EDWIN Y ALEXANDER)  yo me asuste, pero no esperaba que ellos inconcientemente fueran a realizar uno de mis sueños. Me tumbaron al piso, entre dos camas  me amarraron de manos, pies y cabeza a las patas de la cama  y  yo pues no tuve mas remedio que poner repulza para disimular un poco.  Pero entonces frente a mi repulza, uno de ellos que me estaba amarrando, (ROBERTO) me presionò la mano con su pie descalzo.  (como ya era de noche casi todos estaban descalzos o en calcetines).  Cuando yo ya quede a merced de ellos por mi inmovilizaciòn fui el objeto de burlas.  Entonces Edwin que era quien lideraba este movimiento en contra mìa se paró con sus pies en calcetines sobre mi estomago y yo pues inmediatamente comence a retorcerme, para lo que el se agarro a la parte superior del camarote y apenas decìa "eso es lo que me gusta que brinque para yo ver cuanto mantengo el equilibrio sobre usted.

Entre màs les rogaba que no me golpearan mayor era su inclemencia conmigo.  Entonces al parecer EDWIN se cansò de estar parado sobre mi estòmago y se sentó en una de las camas pero permaneciendo con sus pies en mi estómago.  Uno de los militantes contra mi al ver que EDWIN continuaba con sus pies sobre mi pecho y muy cerca a mi cara, se acercó y por iniciativa de él, le quitò sus calcetines y me los puso en la cara.  En ese momento fue la burla de todos y yo no sabía como disimularlo.  Aunque mi vergûenza era mucha, me sentía en el paraíso.  Uno de ellos, de nombre Frank me puso un  pie descalzo muy cerca de la cara  hasta que lo puso encima.  Ese olor a pies me tenía algo mareado, pero Edwin y Roberto se miraron y como ya ambos estaban descalzos se pararon sobre mi pecho y mi estòmago juntos, mientras Frank continuaba con sus pies sobre mi cara, sentado desde una cama. A ellos se suma uno de los atacantes (ALlexander) que dice: A luis le gusta que se le paren encima, entonces Edwin y Roberto dicen que vamos a ver si ahora puede brincar como antes.  Alexander y Frank reclaman su turno para pararsen sobre mi estómago.  Por lo que Los dos que estaban sobre mi se sentaron, pero continuaron con sus pies el uno sobre mis hombros y Edwin sobre mis genitales, a los que les hacía presión disimuladamente, con sus pies.  Era obvio que el sentía la dureza de ellos, pero no decía nada, al parecer le gustaba sentir mi pene caliente y duro como una roca a punto de explotar. Hasta que este desgraciado lo hizo explotar.  Asì estuvo hasta que repitiò unas tres veces una especie de footjob (masturbaciòn con los pies) sobre mi.  Entonces llegó Alexander y puso uno de sus pies sobre mi ombligo y el otro en mi vientre muy cerca de mis genitales, mientras que Frank puso un pie sobre mi cara y el otro sobre mi pecho. Yo sentía que estaba a punto de estallar y les suplicaba y me retorcía haciendoles perder el equilibrio lo cual me permitía tomar pequeñas respiraciones, pero eran cortadas por los pies de FRANK que estaban sobre mi cara.  Asì se iban turnando para pararsen en parejas sobre mi cuerpo.

Ya se imaginaran como quedaba yo oliendo un viernes despuès de que todos hacìan deporte.  De esta manera hacìan su fiesta con migo cada ocho dìas.  Era una costumbre que ellos crearon..

Ya todos se acostaron como a las cuatro y media de la mañana y me dejaron tirado en el piso amarrado hasta las ocho que sono el timbre para despertarnos.

Pero lo peor de todo es que yo amarrado en el piso tenìa unas ganas de tocarme el pene y terminar masturbàndome, pero no fue posible. Cuando ya todos se levantaron fui pisoteado por casì todos que estaban en ese alboroto de ir a las duchas, a la vez de que me hacìan el objeto de sus burlas.  Ya al final uno de ellos BERNARDO se compadeciò de mì despues de haberme pisoteado bastante y me desatò.  Yo disimule que me iba a bañar, pero no.  porque disfrutaba mucho màs mi cuerpo recien pisado por los pies de diez AMOS atractivos.

Esta historia continuarà.

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